Turistas, he vuelto.

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AFTER DEAD: Sigo aquí (aunque no te agrade)

Hey. No he petado todavía, aunque muchos lo estuvieran esperando. Vale la pena mencionarlo: ha pasado medio año desde que Hacienda me pegó el sablazo de mi vida —y eso que sobreviví a Venezuela, así que decir esto no es poco—. Me llevaron a la quiebra. Suerte que no tengo empleados, porque hubiese dejado familias sin sustento… así que no todo es tan malo, supongo.

Al día de hoy, después de mucho masticar cómo son las cosas, siento que algo fundamental ha cambiado: me vale absoluta mierda lo que la gente piense o quiera a partir de ahora. Hablo de todas esas moscas que te rodean cuando sienten que eres medio exitoso; gente cuyo “apoyo” no es más que una manera de levantar su propia imagen. No faltaron les carroñeres que mucho “apoyo al pueblo”, pero son los primeros jodiendo a alguien en su peor momento al borde de la quiebra. He visto de primera mano que el eslogan de “Support your local brand/skateshop” es mierda de la más apestosa. Mierda nivel día siguiente de haberte bajado dos botellas de ron y tres hamburguesas del McDonald’s a las seis de la mañana.

Si querían otro síntoma de que la escena está muerta, miren cómo se comporta la gente: mucha foto y postura para Instagram, pero poco skateboarding. Yo, que patinaba en el skatepark de Marbella, vi cómo el 99% de la gente encaja en esa descripción. Seguiré yendo, pero ya no es lo mismo. Antes de la pandemia, por lo menos había dementes que iban a un skatepark a lhacer lo impensable: a PATINAR.

La ira como autodefensa

Todo esto ha sido una gran manera de diversificar y replantearme mi postura, no solo en el skate, sino en la vida. Vivimos tiempos donde nunca terminas de ver la cara real de la gente, y no hay nada más peligroso que confiar en quien no debes. Un amigo falso es mil veces más peligroso que un enemigo declarado; al menos del enemigo sabes qué esperar. El falso amigo te va a apuñalar por la espalda en cuanto dejes de aplaudirle las gracias y el relato a su culto particular.

Pero hay una noticia excelente en todo este desastre: recuperé mi ira de joven. Esa ira que desarrollé como autodefensa viendo cómo toda esta mierda es injusta o poco funcional.

Y aquí os dejo un consejo: no pierdan tiempo sintiéndose tristes o explorando sus sentimientos porque “chi, hay que acheptar cuanllo uño está pachuchito y es de hombres de verdad llorar”. ¡A LA ABSOLUTA MIERDA CON ESO! Si muestras una grieta de debilidad, por ahí te van a meter el dedo. Y cómo les encanta meter el dedo.

Si quieres usar algo útil, usa tu rabia. Tu ira. Tu descontento. Esa sensación de ardor en el pecho y el cerebro cuando ves a unos gilipollas volando en su unicornio, desde el cual le dicen a todo el mundo lo que está bien y lo que está mal. Dejen de seguir como ovejas a falsos profetas. Como dijo Tool mil veces: Think for yourself. Si piensas por ti mismo, aunque te equivoques, la decisión será tuya y no de una marioneta. Una persona que piensa por sí misma puede rectificar; una oveja seguirá al resto hasta caer por el acantilado.

Esto no es para turistas

Poco más queda por decir en esta entrada, más que recordarles que no estoy para nada que no sea skateboarding. Y eso es bueno, aunque crean que no. De hecho, si creen que es algo malo es porque no tienen ni puta idea del verdadero significado de esto.

No lo entienden porque no saben lo que era escapar de una casa atiborrada de mierda, salir a la calle e intentar que tus ollies salieran bien porque era lo único en tu vida sobre lo que tenías control. Fallar 10.000 veces y ver cómo, de repente, esos meses de partirte las piernas y dejar tus tobillos como pretzels dan sus frutos. Un ollie bien hecho son años de conflicto interno resueltos.

Muchos hemos encontrado respuestas a problemas complejos entendiendo que, quizás, no haber tenido dinero para pagar la renta se resolvía haciendo cosas mucho más sencillas que aprender un tre flip. Lo digo en serio: si no entiendes estas líneas, sencillamente no eres un skateboarder. Eres un turista paseando por un lugar que te parece “cool”, pero solo es cool porque se construyó con sangre y pasión. No lo entenderán nunca.

Mis pantalones anchos de 5 pavos manchados de sangre seguirán siendo “suciedad” a sus ojos (muy distinto a tus Dickies que te costaron 80 pavos y se joden con 4 usadas). Mis zapatillas con huecos corroídas por miles de flicks seguirán siendo “suciedad”. Mis camisetas rotas que llevo cada día porque no quiero dañar las tres buenas que tengo para ir a trabajar seguirán siendo “suciedad”.

Y está bien que así sea. Este es nuestro mundo. Ustedes solo son unos turistes pijes.

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